La solución de Trump para el COVID-19: una inyección de desinfectante y una lámpara muy potente

Donald Trump Mírenlo. Es el rostro de un hombre que sabe lo que hace

Hace unos días explicábamos que Donald Trump no entiende que el coronavirus no es una bacteria. Con desparpajo, el presidente de EE.UU decía que “el germen” (sí, el coronavirus) se había vuelto resistente a los antibióticos. Todo estadounidense medianamente informado tiene que haberse llevado las manos a la cabeza.

Pero lo que nos parecía imposible, sucedió: Donald ha llevado más lejos sus sandeces. En una rueda de prensa sugirió que se investigue el uso de desinfectante y luz para tratar a los enfermos. ¿Cómo? ¡Inyecciones de desinfectante y exponer a los contagiados a una luz muy potente!

Donald no dice qué tipo de desinfectante, aunque seguro uno “Made in USA” y sugiere que la luz ultravioleta pueda servir para matar al coronavirus.

Su entusiasmo por este “posible tratamiento” se dio al conocerse que el COVID-19 no sobrevive durante mucho tiempo cuando es expuesto a la luz solar, la humedad y, cómo no, a los desinfectantes.

Así que “voilá!”, les inyectamos algún producto de limpieza a los enfermos y los ponemos bajo una lámpara hasta que queden como pollo a la brasa. ¡Y los científicos buscando una vacuna! ¡Vaya lelos!

Por supuesto, la OMS y distintas autoridades sanitarias en EE.UU han advertido a la población que no deben, bajo ningún concepto, seguir los consejos del presidente Trump y que, de ninguna manera, son un posible tratamiento para la enfermedad.