La gestión del coronavirus de la derecha y la izquierda en América

Coronavirus América El epicentro del coronavirus ahora es América

Como en Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez, todos sabíamos lo que pasaría. Tarde o temprano el coronavirus causaría estragos en Latinoamérica. Estados Unidos, por su parte, ha sido duramente castigado desde el inicio, en gran parte, por la desastrosa gestión de Trump. El continente ha comenzado su descenso a los infiernos sin saber qué tan profundo será.

Pero a pesar de saber qué pasaría, pues ya estaban los ejemplos de España, Inglaterra o Italia, algunos presidentes latinoamericanos se dedicaron a minimizar la situación. Por su parte, Trump parece vivir en un universo paralelo donde su país no es el que más contagios y muertes registra. Sin importar su ideología, todos han caído en la autocomplacencia, ufanándose de tener los sistemas de salud preparados para todo y de su poder mesiánico para resolver esta crisis.

Ahora veamos qué tal lo han hecho los distintos presidentes más representativos de los dos extremos del espectro ideológico.

Jair “gripezinha” Bolosonaro / Derecha


Presidente de Brasil
El Presidente de Brasil afirmó que el coronavirus es “un constipadito”

Hace unos meses, cuando esto apenas empezaba, Bolsonaro aseguró que el covid-19 era una “gripecita”. Pues la gripecita ya ha cobrado la vida de más de 37 mil brasileños. En este momento, el país es el segundo con más casos después de EE.UU. con 710.887.

Estas mareantes cifras no se alcanzaron por obra y gracia del Espíritu Santo. No. Durante todo el año, Bolsonaro se ha dedicado ha lanzar mensajes peligrosos a la población, asegurando que todos deben continuar tranquilamente con su rutina. Ha salido a la calle, se ha reunido junto a sus partidarios, ha dado besos y abrazos. Vamos, que Jair es puro amor.

Desde el principio de la pandemia, Bolsonaro parecía más preocupado por la economía que por la salud de los brasileños. Sin embargo, estamos a mitad de año y sus torpe manejo de la crisis no augura nada bueno ni en materia sanitaria ni en materia económica. El FMI pronostica que la economía brasileña se contraerá 5,3% este año. Su desempeño será peor que el del 82% de las 190 naciones analizadas en el informe.

AMLO: ¿Solo los malos enferman de covid? / Izquierda


El video es surreal. Cuando un periodista le pregunta a AMLO cuáles medidas toma para prevenir contagiarse del virus, él habla de las medidas regulares y remata con: “No mentir, no robar, no traicionar.”

No es la primera vez que AMLO apela al pensamiento mágico. Pero si ser bueno te protege del coronavirus, ¿los que han enfermado y muerto, eran malos? La lógica del presidente mexicano es más que cuestionable.

En marzo, AMLO se lo tomaba con calma. En lugar de hacer la tarea y prepararse para la situación, permitió la relización de eventos multitudinarios y, por supuesto, también repartió besos y abrazos.

Recientemente, se ha decretado el desconfinamiento en varios lugares de México cuando los contagios van en ascenso. El mensaje es confuso, AMLO dice que el virus “está domado”. Más de 120 mil casos confirmados y 14 mil muertos dicen lo contrario.

Donald Trump: la receta perfecta para el desastre / Derecha


El presidente Trump y sus secretarios

La lista de tonterías que ha dicho y hecho Trump durante la pandemia es larga. Primero, confundió el virus con una bacteria. Luego, dijo que había que explorar la posibilidad de inyectar desinfectante a los enfermos. La gracia le salió cara cuando esa misma semana, los servicios de emergencias reportaron un gran número de envenenamientos por ingerir productos de limpieza. Además, recomendó tomar hidroxicloroquina, una fármaco ineficaz para tratar el coronavirus o para usarse como profiláctico.

Al igual que Bolsonaro, desde el principio, Trump presionó para mantener la economía en marcha. Celebró la realización de protestas en abril de algunos de sus partidarios, que deseaban que se permitiera la libre circulación y la reactivación de la economía. Llega junio, y con las protestas por la muerte de George Floyd, en lugar de llamar a la calma para evitar concentraciones que disparen los contagios, lanza un chorro de gasolina al incendio, mostrándose retador ante los manifestantes.

Por supuesto, hay que recordar que en EE.UU. no existe una red sanitaria del estado para enfrentar la pandemia y esto no es culpa de Trump. Pero sin duda, el presidente ha lanzado mensajes confusos, polémicos y cuestionables a la población.

Daniel “kamekaze” Ortega / Izquierda


Daniel Ortega
Ortega, un tipo feliz

En Nicaragua apenas hay 1118 conagios y se han reportado 46 muertes. El problema es que estas “fantásticas” cifras son las que maneja el gobierno . Varios expertos afirman que la situación en realidad es mucho peor.

Ortega ni se ha molestado en decretar una cuarentena o algo medianamente parecido. Sigue habiendo eventos deportivos y políticos como si nada. Según el gobierno sandinista, pretenden imitar el modelo sueco, el cual la propia Suecia ha reconocido como fracasado.

El propósito podría ser alcanzar la inmunidad de rebaño. Cuando alrededor del 70% de la población ya haya contraído el virus y la epidemia esté bajo control. El problema es que hasta entonces, en un país como Nicaragua, cuyo sistema sanitario es extremadamente precario, eso implicará un alto porcentaje de muertes.

Por cierto, resulta curioso que Ortega ha explicado que para su gobierno no es posible detener la economía de ninguna forma. Similar a lo dicho por sus pares de derecha.

Nicolás Maduro: contagios a paso de tortuga, pero a paso seguro / Izquierda


Maduro pidió dinero al FMI para enfrentar le epidemia

Solo hay una razón que mantiene a Venezuela con pocos casos de coronavirus: la ruina total en la que se encuentra.

Al país, desde hace años, llegan muy pocos vuelos del extranjero. Sumado a eso, la escasez de gasolina impide a la población desplazarse con normalidad. Esto trae como consecuencia que haya una propagación muy baja del virus. Según el gobierno, ha habido apenas poco más de 2400 casos y 22 muertes. Aunque al igual que con Ortega, menester es dudar.

Pero los contagios aumentarán, seguramente. Y cuando eso ocurra, la misma ruina total que ha impedido la propagación de la epidemia, será la que cause un problema severo. El sistema de salud está arruinado: carece de insumos suficientes y el personal trabaja al límite.

Probablemente Venezuela será uno de los últimos países en ser castigados, pero lo será duramente.

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