Parálisis del sueño: los sustos que nos da el cerebro

Estatua parálisis del sueño No, así no me veo yo cuando duermo

Si al morir hay unos segundos o minutos en los que ya no tenemos control sobre nuestro cuerpo pero estamos conscientes, la parálisis del sueño tiene que ser lo más parecido a esa sensación. Lamentablemente para mí, la experimento con frecuencia.

La primera vez tenía unos 16 años. Estaba por despertarme y noté que no podía moverme. Escuchaba a un niño llorar y de repente sentí una mano en mi cuello, apretando y sofocándome. Fue uno de esos sustos en la vida que solo se te olvida con un susto peor.

La parálisis del sueño a veces incluye alucinaciones. Pueden ser auditivas, visuales o táctiles. En ocasiones, uno simplemente siente que hay algo o alguien en la habitación. Normalmente, las intenciones de ese alguien no son buenas.

Hay mucha mitología alrededor de este trastorno del sueño. Desde los íncubos, al Hombre del sombrero o la Gente sombra, todos estos seres están asociados a la parálisis. Muchas personas aseguran verlos durante los episodios. En mi caso, cuando era adolescente, solía escuchar voces mientras yacía en mi cama, tieso como pan viejo. Las voces me decían cosas que no entendía, pero tenía muy claro que no me estaban arrullando para que me volviera a dormir.

Hombre sombra

Si uno cree en fenómenos paranormales, aquello es terriblemente angustiante. Ya de por sí, la parálisis del sueño es sumamente desagradable y genera una ansiedad terrible. Si le sumamos a eso un demonio susurrándote mierdas feas al oído, el asunto alcanza tintes muy oscuros. Y si crees que el demonio es real, pues toca llamar a los padres Merrin y Karras antes de que empieces a vomitar sopa de lentejas y flotar por el aire.

NADA QUE TEMER, TODO ESTÁ EN LA CABEZA

Pero el fenómeno no tiene nada de paranormal. Me tomó unos años entenderlo y aceptarlo. Se calcula que un 60% de la población ha sufrido alguna vez parálisis del sueño y alrededor de un 5% la experimenta con frecuencia. ¡Qué bien por mí! Soy uno de los pocos afortunados.

En mi familia todos la hemos experimentado alguna vez, siendo mis hermanas y yo quienes pasamos por esta experiencia con mayor frecuencia. Simplemente se trata de un trastorno del sueño en el que se disocian los mecanismos que provocan la relajación muscular y los que nos mantienen en estado de alerta.

Esa es al menos la explicación más aceptada, pues no hay una causa exacta conocida. Se asocia la parálisis con no dormir suficiente, tener horarios irregulares o estar pasando por épocas de estrés y ansiedad. El uso de drogas y algunos medicamentos también la pueden desencadenar.

No hay ningún peligro real para quienes la padecemos. Ni siquiera cuando sentimos que alguien nos sofoca apretando nuestro cuello o pecho. También descubrí que eran sensaciones relativamente frecuentes en estos episodios. Resulta todo muy desconcertante, porque en el momento sientes, literalmente, que si aquello continúa te vas a morir. Y luego te despiertas, no ya pensando que un demonio te quiere matar, sino que quizás tienes un problema cardíaco serio.

ALGUNOS PREFIEREN LA EXPLICACIÓN PARANORMAL

Recuerdo que hace unos años, cuando ya había aceptado que la parálisis era algo simplemente fisiológico, decidí ver un documental que hablaba sobre el tema llamado The Nightmare (La pesadilla). Varias personas contaban sus episodios e intentaban explicar las causas. Muchos de ellos, aseguraban que se trataba de algo paranormal.

Incluso uno de los entrevistados, un chico muy joven, decía estar seguro de que un día moriría en uno de estos episodios, los cuales describía como aterradores. Tenía la certeza de que la Gente sombra o el Hombre del sombrero se lo llevarían al mismísimo infierno.


Yo nunca había tenido alucinaciones visuales durante mis episodios, solo auditivas o táctiles. Y desde que había aceptado que la parálisis no tenía nada de sobrenatural, ya no experimentaba episodios inquietantes mientras las padecía. No pasaban de una sensación incómoda antes de despertarme o dormirme que me ponían de mal humor.

Pero esa noche, tras ver The Nightmare, apareció ante mí un hombre sombra durante un episodio de parálisis. Al día siguiente, se lo conté divertido a Sabrina. Me parecía gracioso cómo un documental me había sugestionado hasta ese punto.

Otro quizás habría corroborado su tesis de que la parálisis del sueño es algo sobrenatural. Yo ya había aceptado hace mucho que mi cerebro hace cosas raras y fascinantes sobre las que no tengo ningún control, por lo que lo mejor es no darle importancia. Incluso, aunque fuera real, quizás sería mejor pensar que se trata todo de una broma de mal gusto de nuestra mente, ¿no?

Por cierto, nunca he vuelto a ver a un hombre sombra desde entonces.