Segunda ola de coronavirus: ¿Bill Gates tiene razón?

Bill Gates coronavirus

Bill Gates lo ha vuelto a hacer. El multimillonario ha advertido al mundo que, si relajamos las medidas de prevención en contra del coronavirus, tendremos un repunte de contagios hacia octubre-noviembre de este año.

Pero, ¿qué pasa con este hombre? ¿Por qué últimamente acierta en sus especulaciones? Veamos, a continuación, tres posibles explicaciones al asunto. ¡ADVERTENCIA! Solo nos quedaremos con una… la más racional, of course my dear.

¿Es un agorero del desastre?

Como si se tratara de Cassandra, últimamente, cada vez que Bill Gates abre la boca, es para predecir que… algo va a salir mal.

Por su mirada, podemos entender que lo que viene va a estar difícil. Cuadro: Cassandra – Anthony Frederick Augustus Sandys

Pero lejos de afirmar que el fundador de Microsoft adivina, lo cierto es que sus afirmaciones se basan en información. Gates considera que habrá una segunda ola de contagios en parte porque cesará el calor del verano en el hemisferio norte, y también porque muchos países están empezando a relajar sus medidas de prevención, motivados por los gobiernos y empresas de sus países para reactivar la economía.

Así que de profeta, nada. Además, no es el único en tener esta opinión. El subdirector de la OMS, Ranieri Guerra, también ha dicho que es muy probable que la situación empeore con la llegada del otoño. Así, argumenta, ocurrió con la gripe española en 1918.

¿Es el responsable de todo esto -y quiere hacérnoslo saber-?

Según afirma la más reciente y alocada teoría de conspiración, el magnate quiere implantarnos chips para controlarnos, a través de una vacuna del coronavirus…

Semejante acusación, está “respaldada”, nada más y nada menos, que por las siguientes “evidencias”:

  1. Bill Gates advirtió al mundo en 2015 sobre los posibles riesgos de una pandemia, en una Ted Talk.
  2. En febrero de 2019 dijo que la crisis sanitaria del coronavirus se iba a complicar.
  3. Su organización benéfica, la Fundación Bill y Melinda Gates, ha financiado por décadas la investigación de vacunas para erradicar enfermedades como la malaria.

Veredicto: culpable, sin duda.

¿Coincidencia?

Como dicen en España antes de darte una larga y aleccionadora perorata: vamos a ver… Que Gates sea un filántropo que haya decidido donar parte de su fortuna a esta causa y que sepa del tema, no lo hace automáticamente culpable. Así que aquí, de evidencias, nada. No te puedes quejar, por lo menos, mi perorata fue corta.

O, ¿es que en realidad Gates quiere encontrar la vacuna del Covid-19?

Has adivinado. Esta es nuestra opción preferida. Lamentamos que sea la más aburrida de las tres, pues en esta, no estamos hablando ni de un brujo con una bola de cristal, ni de un genio maligno que todo el tiempo nos está contando su plan. Y suele ser así: la explicación más acertada es aburrida.

Pues bien, estamos hablando de un multimillonario que, tras retirarse de la vida activa en la empresa que él mismo fundó, Microsoft, ahora se dedica a otras labores como… la lucha contra las enfermedades en el mundo y en países más vulnerables. Nada mal como proyecto post jubilación. Ya quisiera yo…

En este momento financia siete proyectos de investigación para encontrar la vacuna del coronavirus y, además, ha decidido apoyar económicamente a la OMS, después de que Donald Trump retirara su apoyo a la institución, acusándola de ser la responsable de la crisis sanitaria. (Pausa de silencio para recuperar el aliento).

Así que hagamos el ejercicio de creer que Gates es honesto en sus intenciones y que está convencido de que hay que sumar esfuerzos a esta causa que ha causado la muerte de ya casi medio millón de personas.

Ojo, a mí no me cuesta nada creer en esta opción, pero propongo el ejercicio porque, lamentablemente para algunos, una persona con mucho dinero no puede NUNCA tener buenas intenciones.

Y no es por defender a Bill Gates, que yo ni lo conozco, pero la fórmula “millonario= mala persona”, es infundada.

Las teorías de conspiración, como siempre decimos, suelen ser más interesantes. No por nada dan pie a películas y series, con muchos, muchos efectos especiales. Pero la vida real tiende más a lo aburrido, y en este caso a lo cruel.

El enemigo es un virus, y para vencerlo hace falta una vacuna. No es una frase emocionante, pero sí la solución que puede evitar las muerte de muchas más personas.